ansiedad en niños y adolescentes

Ansiedad en niños y adolescentes


 

  • Rabietas, pataleo o colgarse llorando desconsoladamente cuando te vas de casa a una cena y el niño queda al cuidado de alguien para que lo cuide
  • Excesiva tristeza, evitando situaciones sociales como no querer ir a una fiesta de cumpleaños
  • Constante preocupación o miedo a las tormentas, ruidos
  • Evitar situaciones o lugares por el miedo que le desencadena, como el colegio
  • Quejas frecuentes de dolores de estómago o dolores de cabeza
  • Experimentar repentinamente y frecuentemente ataques de pánico
  • Actitud desafiante y provocadora ante los padres

Estas conductas expuestas y otras más, forman parte de un trastorno de ansiedad cuando son respuestas desmedidas y afecta de forma significativa la vida diaria del niño o adolescente. Sentir ansiedad puede ser normal dentro del crecimiento del niño, pero se le diagnosticará de trastorno cuando interfiera en su vida diaria en forma regular y es el profesional especializado quien determinará si es un trastorno.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de ansiedad en niños y adolescentes más comunes son: palpitaciones, sudoración, nerviosismo, taquicardia, dolores de estómago o de cabeza, falta de aire, entre otros. La forma en que se presenta varía según la etapa del niño, los más pequeños a través de pataletas, por ejemplo y los de más edad, con bajo rendimiento escolar, desafiando a los padres o incluso con actos violentos.

Hay algunos primeros rasgos en la infancia que pueden anticipar una posible ansiedad en el futuro, como miedo a los extraños, miedo a los ruidos o tendencia al aislamiento.
La ansiedad en jóvenes es a menudo silenciosa, frecuentemente se da sin que los padres y profesores se den cuenta. En muchos casos son diagnosticados como trastorno de déficit de atención. En esos casos la ayuda que reciben no es la apropiada.

¿Los miedos son normales en los niños y adolescentes?

La mayor parte de los niños ha tenido algún miedo en algún momento de su crecimiento. Si esos miedos no interieren su vida diaria y familiar, no es necesario acudir a un terapeuta. Los miedos más comunes por edad son:
De 0 a 2 años, ruidos, extraños, estar separado los padres, objetos grandes.
De 3 a 6 años, figuras imaginarias como monstruos, la oscuridad, dormir solos, truenos, ruidos.
De 7 a 16 años, salud, colegio, dentista, cirujías, tormentas.
Cuando los miedos son intensos y frecuentes, podríamos estar hablando de un trastorno de ansiedad.

¿Qué papel tienen los padres?

La ansiedad no tratada puede bajar el rendimiento escolar y dificultar las relaciones sociales, además puede terminar en una depresión, provocar el consumo de drogas o alcohol. Algunos padres esperan que sus hijos crezcan y desaparezca la ansiedad, sin ningún tipo de intervención especial. Otros padres ven el comportamiento ansioso normal porque ellos mismo se comportan ansiosamente. Los padres juegan un rol esencial en la ayuda a sus hijos o adolescentes para manejar la ansiedad. Una intervención psicológica temprana es imprescindible para que la ansiedad en niños y adolescentes no llegue a niveles demasiado elevados y puede llegar a requerir un tratamiento farmacológico
Cuando las habilidades de enfrentamiento y las conductas valientes aprendidas con el terapeuta son recompensadas y practicadas en casa, los niños y adolescentes pueden aprender a encarar los miedos, tomar riesgos razonables, y ganar en confianza.
La efectividad de las terapias aplicadas a niños y adolescentes aumenta cuando los padres están implicados en el proceso y participan activamente. La colaboración de los padres en la terapia es esencial para reducir las conductas de ansiedad en los niños. Se les enseña a los padres nuevas formas de interactuar con sus hijos para que los miedos de los niños no sean reforzados. Se le enseña también a los padres a alabar y reforzar positivamente conductas valientes.

¿Se muestra de la misma manera la ansiedad en todas las familias?

En algunas familias, la ansiedad viene de repente, se presenta por primera vez un día cualquiera después de una actividad o antes de irse a dormir y nunca se va. En otras familias, la ansiedad va entrando poco a poco, se le da importancia y no se la considera necesaria tratar, hasta que un día te das cuenta que la ansiedad está totalmente instaurada. Para otros, la ansiedad bien ocasionalmente, viniendo el lunes por la mañana antes de la escuela, por ejemplo, y por solo unas pocas horas.

  • ¿La ansiedad te maneja y hace que tu hagas un ritual elaborado o que tomes extremas medidas para prevenir la tristeza de tu hijo, y además proteger el delicado equilibrio familiar?
  • ¿Corres para llegar temprano a la escuela para recoger a tu hijo, temiendo que puedas llegar tarde un minuto después del timbre para encontrar a tu hijo en estado de pánico?
  • ¿Dormís separados tu pareja y tú o sois molestados durante la noche por tu hijo?
  • ¿El cansancio, la irritabilidad ha entrado en tu casa?
  • ¿Son las comidas y el tiempo de ir a la cama peleas, llenas de lágrimas, palabras duras o golpes de puerta?

Estas son algunas cuestiones que te pueden ayudar a darte cuenta que quizás tu hijo está sufriendo de ansiedad. En ese momento, la consulta a un psicólogo es la primera medida a tomar.

¿Cuáles son las causas?

Las causan pueden ser varias y también puede ser que se dé más de una razón que origine la ansiedad. Puede ser una combinación de factores genéticos (uno de los dos padres sufre de ansiedad y lo transmite genéticamente) y factores ambientales (uno de los dos padres sufre ansiedad y las relaciones familiares se ven afectadas por ese comportamiento ansioso; situaciones intensamente estresantes como la pérdida de un ser querido o un terremoto); factores individuales (niños vulnerables emocionalmente que son más susceptibles a la adversidad y a experiencias estresantes).

¿Existen diferentes tipos de trastornos de ansiedad?

Los principales trastornos de ansiedad son: Trastorno de Ansiedad Generalizada, Trastorno por Separación, Trastorno de Pánico, Fobias Específicas, Fobia Social, Trastorno Obsesivo Compulsivo y Trastorno por Estrés Post-traumático.