Depresión y dolor crónico


¿Qué es el dolor crónico?

Lastimarse y sentir dolor forma parte de la vida misma. Cuando sufrimos dolor, por ejemplo después de golpearnos la pierna, inmediatamente solemos sentir irritabilidad, agitación e incluso, estrés. Normalmente, cuando el dolor se reduce, también lo hacen estas respuestas.

Sin embargo, el dolor crónico es el dolor que finaliza mucho más tarde de lo normal después de una herida, un golpe u otro problema físico. Cuando el dolor se vuelve crónico, el cuerpo reacciona de diferentes maneras, nos sentimos decaídos, aparece el dolor muscular y la debilidad. Las hormonas del estrés aumentan y se puede dar un aumento de sensibilidad al dolor, haciendo que suframos más dolor. Además, en el caso de dolor crónico podemos llegar a sentir dolor en partes del cuerpo que normalmente no ocurre.

El dolor crónico puede interferir con el sueño y despertar en medio de la noche. Como consecuencia de la falta de descanso, aumenta la fatiga y baja el rendimiento durante el día. El dolor crónico, que produce irritabilidad, termina afectando las relaciones sociales, el cuidado de los hijos, la actividad sexual e incluso problemas en el trabajo. La vida con dolor crónico puede llegar a ser muy difícil, produciendo sentimientos de desesperanza al no encontrar alivio. Todo ello lleva a que finamente el dolor crónico desemboque en una depresión e incluso en suicidio.

¿Qué relación tiene la Depresión y el dolor crónico?

La depresión puede tener diferentes manifestaciones. Algunas personas experimentan depresión a través de síntomas emocionales como humor decaído, tristeza y ganas de llorar. Otros experimentan principalmente a través de síntomas cognitivos, como una dificultad de concentración y pérdida de memoria.

Los trastornos del sueño, insomnio, sueño interrumpido o dormir más de lo habitual, pueden producirse como consecuencia de la depresión.

Las personas con migraña tienen más probabilidad de sufrir depresión y aquellos que sufren de depresión tienen más probabilidad de desarrollar migrañas.

El estreñimiento en la depresión puede reflejar disminución de la actividad física, decrecimiento de ingesta de agua, cambio de dieta, o incluso cambios en la actividad del intestino.

La depresión es un de las razones más comunes por las que la gente visita al médico, o de que falte al trabajo, y de síntomas físicos como dolor de espalda, dolor de cabeza y dolor muscular.

Vivir con dolor crónico es duro. Pero vivir con dolor crónico y depresión, es más duro todavía. La depresión magnifica el dolor. Hace que cada día sea más difícil vivir.

La depresión es una de las enfermedades mentales que más sufren quienes padecen dolor crónico. Casi la mitad de las personas que acuden al médico por dolor crónico, sufren de depresión. Más de la mitad de las personas deprimidas se quejan de dolor.

Lamentablemente, la depresión en aquellos que sufren de dolor crónico frecuentemente no está diagnosticada, y como consecuencia de ello, no está tampoco tratada. Los síntomas del dolor y las quejas son las principales razones de visita al médico. La depresión al producir problemas de sueño, pérdida de apetito, falta de energía y disminución de la actividad física, hace que se incremente el dolor.

Algunos de las consecuencias de sufrir dolor crónico y depresión son:

  • Cambios de humor
  • Ansiedad
  • Pensamiento confuso
  • Disminución de la autoestima
  • Estrés
  • Fatiga
  • Miedo de lesionarse
  • Irritabilidad
  • Reducción de interés y actividad sexual
  • Interrupciones en el dormir
  • Aislamientos social
  • Ganar o perder peso
  • Problemas de trabajo

¿Se da un círculo vicioso entre dolor crónico y depresión?

Así es. La depresión y el dolor pueden interactuar en un círculo vicioso. La Depresión magnifica el dolor, cambiando la sensibilidad cerebral al estímulo doloroso y reduciendo las habilidades de superación de una persona. Y el constante estrés de experimentar dolor crónico puede desencadenar numerosos problemas médicos relacionados con depresión, haciendo todavía más dificultoso romper el círculo.

Por otro lado, la depresión en sí misma a menudo conlleva un empeoramiento del dolor. En medio de una depresión, la gente a menudo se da cuenta de los síntomas físicos y puede tender a estar preocupado por los síntomas físicos que normalmente no son de gran consideración- como dolores de cabeza, dolores de espalda o dolores musculares.

En otras situaciones, depresión y dolor pueden ser manifestaciones de la misma condición- en fibromialgia, en ambos hay inflamación y dolor de músculos y humor depresivo. Algunos estudios sugieren que un incremento en la actividad en los centros de dolor del cerebro puede conllevar dolor muscular y depresión en la fibromialgia.

Finalmente, cuando la depresión y los dolores físicos coexisten, es importante averiguar si el dolor es causado por la depresión. Una evaluación médica es esencial para evaluar otras posibles enfermedades que podrían causar estos síntomas.

¿Se puede romper el círculo vicioso?

Se puede romper este círculo vicioso entre depresión y dolor crónico. Para lo cual será importante tratar la depresión y le dolor crónico conjuntamente. Con herramientas y un cambio de vida se puede mejorar los síntomas de ambos, de la depresión y del dolor crónico.

La Psicoterapia y un número de estrategias de autoayuda como las técnicas de relajación son muy beneficiosos. La terapia cognitivo-conductual, analizan los pensamientos que están detrás de un comportamiento y ofrece herramientas y conductas nuevas como la programación de actividades, asignación de tareas graduales y el entrenamiento asertivo.

Los antidepresivos y otros fármacos pueden reducir la sensibilidad al dolor. Pero no resuelven la depresión.

Cada individuo experimenta una depresión de manera diferente, y cada uno necesita un plan de tratamiento único.