El estrés

El estrés


Definición de estrés

El estrés es la respuesta ante una situación que produce una sobredemanda emocional o mental en la persona.  El estresor es el estímulo, la situación,  que nos produce estrés. Puede ser un objeto como un animal, una situación como ver un accidente, un pensamiento como la idea de que puede haber peligro inminente. El Estrés  es un concepto tan subjetivo que dificulta su definición. Es diferente para cada uno de nosotros.

 

Estrés bueno-Estrés malo

Generalmente cuando se habla de estrés se hace referencia al estrés malo. Pero el estrés en sí puede ser positivo. El estrés positivo, o bueno, nos activa, nos acelera el corazón, nos hace estar más atentos y focalizarnos en un tema concreto. Cuando sentimos estrés al tener que hablar en público, ese estrés nos beneficia porque ayuda a que estemos atento, a elegir bien las palabras que diremos, a controlar nuestros movimientos…Otro ejemplo de estrés bueno o positivo es cuando  alguien espera impacientemente a su amante, siente latir su corazón, su respiración es más agitada, le sudan las manos, esa espera produce placer.

El estrés negativo o malo es cuando ese estrés empieza a provocarnos un problema, cuando no logramos controlar la situación, cuando esos mismos síntomas son recurrentes y dificulta nuestra vida diaria. Cuando excede nuestras posibilidades de respuesta adecuada ante una situación estresante o estresor.

 

¿Cuál es el punto en el cual el estrés pasa de ser bueno a malo? ¿Qué situaciones son provocadoras de estrés bueno y qué situaciones provocadoras de estrés malo?

No se puede determinar exactamente porque una misma situación puede ser estresante (en el sentido de estrés malo) para algunas personas y no estresante. Aunque sí hay situaciones claramente provocadoras de estrés malo como la muerte de una persona cercana o la pérdida de un trabajo, hay otras situaciones como hablar en público que no siempre producen el mismo efecto. Hay personas que saben reaccionar eficazmente ante situaciones de estrés donde la mayoría tienen dificultades para gestionar, un buen ejemplo puede ser el cuerpo de bomberos antes una alarma de incendios.  Cómo percibe la persona esa situación de estrés y la confianza que tiene de saber gestionar sus propios recursos antes un estresor es determinante en su capacidad de lograrlo. Aquellas personas que se visualizan con un elevado control emocional y perciben un buen apoyo social, más allá de si es real o no, logran hacer frente a situaciones de estés con mayor éxito.

Cada uno de nosotros debe ser sensible a las primeras señales de alarma, a los primeros síntomas que indican que la situación es excesiva y empieza a perjudicarnos. Demasiadas veces, ignoramos las primeras señales hasta que es demasiado tarde y el estrés, estrés malo, se ha cronificado.

 

Sintomatología y cambios fisiológicos

Algunos de los síntomas son evitación, insomnio e inquietud, movimientos repetitivos,  tensión muscular, sudoración, aumento o descenso de peso, dolor de estómago, taquicardia,  síntomas cognitivos, dificultad para concentrarse, preocupación.

 

El estrés produce cambios importantes en el sistema nervioso autónomo y en el sistema hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, aumento de glucocorticoides, la adrenalina, noradrenalina, cortisol y también aumento de glucosa.  El sistema inmunitario queda también afectado, provocando inmunodepresión. Estas reacciones ante una situación estresante puede ayudarnos a responder en beneficio nuestro pero estos cambios en el organismo a medio y largo plaza pueden dañar seriamente y provocar importantes enfermedades.