La ansiedad amiga y la ansiedad saboteadora


La ansiedad es la respuesta anticipatoria ante un peligro.

Gracias a la ansiedad, cuando tememos por nosotros ante una posible amenaza, nuestro cuerpo se prepara para activarse, se acelera el ritmo cardíaco, aumenta la agudeza visual central, nuestros músculos se tensan, nos preparamos para la acción, para una posible huída. El ejemplo sería cuando una persona ve un animal amenazante como un perro grande que ladra y anda suelto por la calle. O cuando estamos cruzando la calle y a medio cruzar adverimos que un coche viene acelerado y sospechamos que no tiene intención de parar. En esto ejemplo, nos hemos anticipado al futuro inmediato y el temor nos ha hecho toma medidas para evitar ese peligro.

La ansiedad, en su correcta dosis, nos ayuda y nos protege. La ansiedad en estos ejemplos es una buena compañera de viaje.

Es posible que en ciertas ocasiones la respuesta de ansiedad esté un poco desmedida ente la situación de peligro pero incluso en esas situaciones puede ayudarnos porque la tensión que nos genera nos ayuda a concentrarnos y focalizar nuestra atención. Por ejemplo sería el caso de una persona ante un exámen, está nerviosa porque teme no poder responder bien a ese examen, y sus nervios le ayudan a concentrarse en el papel y su contenido, y no ve ni escucha nada de su alrededor que la pueda perturbar, ni siquiera siente hambre a pesar de tener el estómago vacio.

Un triste ejemplo en nuestra historia lo tenemos cuando ante los primeros movimientos antisemitas en Alemania en los años trenta del siglo pasado, hubo alemanes judíos que decidieron dejar su pais y sus hogares por temor a un futuro nada cierto. Emigraron en busca de seguridad. Esas personas temerosas, fuerona fortunadas.

La ansiedad saboteadora – El miedo al miedo

Sin embargo, existen otros casos donde la ansiedad ha dejado de ser nuestra amiga y protectora para pasar a ser nuestra saboteadora. Me refiero a situaciones donde la tensión es tan grande que el efecto que produce es contrario a nosotros mismos. Por ejemplo, una persona, Javier, tiene que dar una conferencia ante una público, la ansiedad que le produce el miedo a hacer el ridículo, le bloquea y le impide hablar. Finalmente, esa tensión le produjo un efecto negativo, le impidió hacer su actuación correctamente. Ese día después del trabajo, Javier volverá agotado por la tensión y frustrado por no haber logrado su objetivo.

La diferencia entre una ansiedad amiga y otra saboteadora está en cómo percibimos esa situación dificultosa. El miedo ha no puede llegar a bloquear. Pero incluso, en estas situaciones no hay nada por loque preocuparse enormemente. Porque podemos aprender después de una experiencia como la de Javier, que con una buena preparación del texto y unos ejercicios de relajación podemos lograrlo la próxima vez. O incluso podría perdirle a su compañero de trabajo que hicera la exposición y aprender de cómo se maneja ante un público. Esto le daría a Javier más seguridad y en el siguiente intento lograría realizar su discurso.

Perol o que realmente es paralizante y nos provoca angustia y una ansiedad enferma es el miedo al miedo. Es cuando sentimos miedo a volver a sentir miedo. Siguiendo el mismo ejemplo, cuando Javier estando en su casa se anticipa, piensa en esa situación en la que sintió angustia, teme volver a sentir esa ansiedad y no poder hacer su actividad. Entonces a entrar en una crisis de ansiedad, se acelerar el ritmo cardíaco, le sudan las manos, se tensiona su cuerpo y siente dolores de estómago. Realmente no hay tal peligro, Javier está en su casa y la actividad todavía no la está realizando, no es seguro que tenga que irle mal. Podría hacer bien su discurso. Es su imaginación que se dispara, anticipando un hecho y dándolo por válido sin cuestionar si es real o no.

Cuando nuestra preocupación gira entorno a no sentir esa ansiedad paralizante, nuestro cuerpo genera más ansiedad, nos vamos poniendo más tensos aún, nuestros latidos se aceleran, sentimos mareo y naúseas y un fuerte dolor de cabeza, entre otros síntomas. Los pensamientos concomitantes se disparan y nuestro discurso interno, nuestro monólogo de pensamientos, no atiende a razones ni ha hechos reales. Esos pensamientos se saltan todas las normas verificación, damos por sentado situaciones hipotéticas que son altamente infrecuentes. Siguiendo el ejemplo de Javier, ya desde su casa y antes de salir a trabajar empieza a imaginarse ante un público hostil y dispuesto a reirse de él. Se imagina que se queda sin voz, mudo, y que el público le abuchea y le lanza objetos. Se visualiza con la ropa rota, sucia y solo ante una manada de personas dispuesta a sacrificarlo. Obviamente esos pensamientos no están basados en una experiencia anterior ni siquiera siguen una lógica pero él los da por verdaderos, no se detiene a verificarlos.

¿Cómo empezamos a desligarnos de la ansiedad saboteadora?

Aquí te presento 4 pasos básicos que pueden orientarte y ayudarte

Paso nº 1: aceptarla la ansiedad

La ansiedad puede ser nuestra amiga, nuestra aliada, la necesitamos. Pero hemos de aprender a manejarla y no a evitarla.

Paso nº 2: aprender la técnica de respiración abdominal y relajación.

Necesitamos poder controlar la ansiedad en momentos de crisis. Para ello debemos entrenarnos diariamente en la respiracion abdomina y en alguna técnica de relajación

Paso nº 3: identificar nuestro discurso interno

Escribir los pensamientos del discurso interno y cambiar la perspectiva. Cuestionar la veracidad de esas hipotéticas situaciones que podrían ocurrir.

Paso nº4: tarea de exposición

Hacer aproximaciones pequeñas y graduales a aquello que temo.