Relaciones de Pareja – La Comunicación

Relaciones de Pareja – La Comunicación


Una relacion de pareja sana es lo que todos deseamos. Pero las relaciones humanas son complejas y no siempre es fácil lograr mantener una relación de pareja feliz.

Una buena comunicación en la pareja es esencial para tener una relación sólida que pueda afrontar los vaivanes de la vida.

Es importante poder  hablar sobre familia y el hogar pero también lo és, sobre la pareja, sobre sentimientos, sobre su intimidad.

Los desacuerdos son parte de las relaciones, una relación se construyen sobre pequeños conflictos que se van resolviendo. Las discusiones son enfrentamientos dolorosos, pero necesarios para aclarar situaciones malinterpretadas o confusiones en lo que uno cree que piensa el otro.

Comunicar no solamente es lo que decimos, comunicar es también cómo lo decimos, la forma, la intensidad, el acento, la mirada, el cuerpo, es el comunicación no verbal. Todo transmite información, todo comunica. La comunicación no verbal,  todo lo que no son las palabras, está gobernada principamente por las emociones, tiene menos censura por parte de le mente., con lo cual es más verdadera. Por ejemplo, cuando alguien le dice a su pareja que le gusta su nuevo look después de ir a la peluquería pero lo dice como si no lo dijera, en su mirada no se ve la sinceridad.

Errores de comunicación:

  1. Cuando usamos conductas destructivas durante las discusiones- como gritar, recurrir a críticas personales o retirarnos de las     discusiones- difícilmente resolvemos el conflicto.
  2. Cuando nos vemos atrapados en situaciones en las que estamos obligados a comunicarnos y no queremos asumir esa responsabilidad, usamos técnicas de descalificación para invalidar la comunicación del otro. Por ejemplo, autocontradicciones, cambio de tema porque uno se ve atrapado, no terminar las frases, malentendidos, incongruencias. Son trucos que pueden llegar a estar tan anquilosados ni la persona que los usa es consciente.
  3. Cuando damos por hecho que el otro tiene la misma información que nosotros y, además, que sacará las mismas conclusiones. Tal cual veo el mundo lo hará mi pareja, y si no es así doy por hecho a una mala voluntad.
  4. Cuando en el fondo de la discusión, lo que realmente está en juego es la relación de poder entre los dos, y no de lo que se discute. En las relaciones sanas e igualitarias se acepta al otro y se le respeta.
  5. Cuando se habla de hechos pasados, de conflictos no resueltos, la memoria de cada uno es personal y selectiva y se da por hecho que el otro recuerda las misma cosas, los mismos detalles y que los vivencia de la misma manera.
  6. Cuando no tenemos en cuenta que lo que yo hago repercute en el otro y lo modifica, y su nueva respuesta repercutirá en mí y me modificará y así sucesivamente, como una espiral que puede ser negativa o positiva.
  7. Cuando seguimos queriendo que el otro sea aquella persona que queríamos que fuera, aquella persona que nos imaginamos y nos creamos en su momento, cuando le exigimos que cumpla ese rol, en lugar de aceptar al otro tal como és y a partir de ahí reconducir la relación.
  8. Cuando no le dedicamos a la comunicación su importancia y mientras uno expresa al otro sus emociones, sentimientos, miedos, el otro sigue leyendo el periódico, porque aunque pueda escucharlo, aquél necesita que también le escuche su cuerpo.
  9. Cuando renunciamos a aceptar estar equivocados, por miedo, por inseguridad, por orgullo…

Discutir sanamente es estar dispuesto a perder.