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Tipos de trastornos de ansiedad en niños y adolescentes – Parte 1


1. Trastorno de Ansiedad Generalizado ( TGA)

El TGA es una excesiva preocupación sobre situaciones del pasado, del presente o del futuro, sobre tema relacionados por ejemplo con la escuela, la salud familiar, la salud, alguna competición deportiva o académica. Esas preocupaciones interfieren en la vida de los niños y de los adolescentes.

Síntomas: inquietud o sentimiento de nerviosismo, que se fatigan con facilidad, dificultad de concentración, irritabilidad, tensión muscular, dificultad en el sueño, dificultad para jugar. Los niños con trastorno de ansiedad generalizada suelen ser perfeccionistas, inseguros, sensibles a la crítica y buscan reasegurarse. Las preocupaciones en los niños y adolescentes están la mayor parte del tiempo interfiriendo en la escuela, los amigos y la familia.

Tratamiento: Enseñar cómo identificar los síntomas de ansiedad, cambiar los pensamientos ansiosos, entrenar en estrategias de relajación y usar auto mensajes positivos en lugar de auto mensajes negativos. Los padres son vitales para reforzar y recompensar los éxitos del niño, y deben aprender a implementar y practicar las habilidades adquiridas por sus hijos.

 

2. Trastorno de Ansiedad por Separación (TAS)

EL TAS es la ansiedad recurrente que se da cuando el niño anticipa u ocurre la separación de éste de sus figuras cercanas e importantes, como padres, abuelos, hermanos. El hecho de tener que separarse y quedarse con un cuidador a menudo produce ansiedad también, como cuando los padres planean salir a cenar. A menudo, esos niños se pasan a la cama de los padres, sufren pesadillas, tienen miedo a la oscuridad y a los ladrones, y suelen perseguir a las madres por toda la casa. Suelen evitar actividades que pueden producir la separación de la madre o de la figura más cercana.

Síntomas: pesadillas, temblores, dolores de cabeza, dolores de estómago, nauseas vómitos y sudoraciones. El niño reacciona con desesperación, sienten terror ante la sola idea de la separación o la separación misma. Lloran, gritan, suplican no ir a la escuela o que sus padres no se vayan de casa.

Tratamiento: reconocer los síntomas de ansiedad referentes a la separación e identificar las reacciones físicas. Identificar sus pensamientos en situaciones de separación y a desarrollar un plan para manejar la situación. Se les enseña a evaluar el éxito del uso de las estrategias y elogiarse. Se aplican estrategias de conducta como role-playing, relajación y refuerzo práctico. Se les guía a los niños para que elaboren una lista de situaciones desafiantes para ellos, como estar en una fiesta de cumpleaños sin sus padres. Se les enseña a implementar habilidades de afrontamiento en cada una de las situaciones. Cuando resuelven con éxito, el terapeuta y la familia, los refuerza elogiándolos. El papel de la familia copartícipe con el terapeuta es fundamental.

 

3. Fobia Social

La fobia social es un intenso miedo a sentirse humillado o devaluado en situaciones sociales o miedo a desempeñar una actividad como tocar un instrumento o realizar una actividad deportiva. A menudo empieza en la primera etapa de la adolescencia o incluso antes. Niños que sufren de fobia social pueden parecer estar excesivamente tristes o puede tener miedo de lo que pueden hacer o decir delante de otros. Creen que los otros son más competentes que ellos. Los miedos más comunes son miedo a ir a eventos sociales como fiestas, miedo de hablar con un maestro o miedo a salir a la pizarra, o incluso miedo a comer fuera de casa, miedo a hablar por teléfono, miedo a escribir en la pizarra delante de los compañeros. La ansiedad en el caso de la Fobia Social desaparece al evitar la situación que la puede provocar, no así en el caso del Trastorno por Ansiedad Generalizada que es persistente, permanente.

Síntomas: enrojecimiento facial, escaso contacto visual, mutismo, voz temblorosa o bloqueo. El niño empieza evitando y temiendo eventos relacionados con la escuela y produce la interferencia la mayor parte de las actividades sociales. En muchos casos pueden pasar por niños tímidos, pero no es la misma situación.

Tratamientos: enseñar habilidades sociales apropiadas a los niños. Los niños y adolescentes aprenden a identificar y cambiar pensamientos angustiantes que incrementan la ansiedad en situaciones sociales por pensamientos positivos. Reducir las distorsiones de sus pensamientos y elaborar una lista de situaciones que son desafiantes para ellos, como asistir a una fiesta, hablar por teléfono. Se les enseña a implementar sus habilidades de afrontamiento mientras gradualmente encaran cada una de esas situaciones. El éxito de los niños es felicitado por el terapeuta y por los padres. Los terapeutas también usan técnicas de modelaje, donde habilidades de interacción apropiadas son primero demostradas por el terapeuta y entonces practicadas con el niño o el adolescente. La colaboración de los padres es esencial. Se les instruye para facilitar a sus hijos la aplicación de sus nuevas habilidades entre las sesiones.

 

4. Mutismo selectivo

El mutismo selectivo es el persistente fracaso en hablar es situaciones sociales concretas (como en el colegio o con compañeros), a pesar de hablar en otras situaciones. El mutismo selectivo es a menudo visto en niños que van a la escuela por primera vez, y puede ser acompañados de ansiedad. No hablan, no cantan, no leen en voz alta en situaciones concretas como la escuela, aunque sí pueden hacerlo en situaciones familiares. Pueden llegar a comunicarse con sus compañeros o maestros, susurrando o con gestos. El Mutismo Selectivo es considerado como un tipo de Fobia Social. Para ser diagnosticado de mutismo selectivo debe interferir en el logro educacional o ocupacional o con las situaciones de comunicación social, y debe suceder durante al menos un mes. En el caso de que el fracaso se deba solo a una falta de conocimiento del lenguaje no se podrá diagnosticar de mutismo selectivo.

Síntomas:
Fracaso persistente para hablar en situaciones sociales concretas donde hay una expectativa para la conversación. El niño podría hablar en otras situaciones. Este desorden es normalmente visto primero en la infancia.

Tratamiento:
El primer paso será obtener una buena historia social del niño, y una historia de inicio, duración, precipitantes, y consecuencias del comportamiento de mutismo del niño.  También es importante conocer el comportamiento de la conversación del niño en diferentes situaciones. Una historia detallada del desarrollo motor, lenguaje y social del niño es esencial. El terapeuta debe valorar cómo el fracaso del niño para hablar es percibido por la familia. A través de procesos de moldear, se incrementan las verbalizaciones mientras se construye una buena alianza terapéutica. El niño es animado cuando se acerca a conductas de hablar, como susurrando. La implicación de los maestros es importante para el proceso terapéutico. Otras habilidades utilizadas en el tratamiento son roleplaying, cambiar pensamientos ansiosos sobre hablar, y usar el entrenamiento en relajación.

 

5. Fobias específicas.

Son miedos intensos e irracionales a cosas o situaciones como arañas, inyecciones, tormentas, túneles, volar, y son evitados o afrontados con ansiedad. Los niños pueden no darse cuenta que esos miedos son irracionales. Normalmente, suelen presentar más de una fobia. Esos miedos pueden ser normales en momentos de desarrollo del niño pero es su continuidad y su intensidad lo que los define como trastorno.

Síntomas: aceleración del ritmo cardíaco, sudoración en las manos, mareo…cuando se enfrentan con objetos o situaciones que les producen miedo. Interferencias en la rutina del niño, en el funcionamiento de la escuela o familiar o en las relaciones sociales. La ansiedad en los niños puede ser expresada gritando, pataleando, temblando o no queriendo descolgarse de los padres.

Tratamiento: entrenamiento en relajación, técnicas imaginarias, técnica de exposición (se enfrentan gradualmente a las situaciones u objetos que les producen miedo), reforzamiento simbólico por parte de los padres (pegatinas, felicitaciones o abrazos). Se les enseña a los niños a cambiar sus pensamientos ansiosos y reemplazarlos por pensamientos positivos y de enfrentamiento.