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Tipos de trastornos de ansiedad en niños y adolescentes – Parte 2


6. Trastorno de Pánico (TP)

Es un trastorno de ansiedad en el que los niños y adolescentes sufren un terror o miedo intenso de forma recurrente y persistente. El miedo a sufrir un ataque de pánico ya les puede desencadenar el ataque de pánico. Los niños y adolescentes que experimentan ataques de pánico evitan lugares y actividades, por el miedo a que un ataque de pánico se pueda producir. Un ataque de pánico es definido como un episodio de miedo intenso y una inquietud, con síntomas físicos y pensamientos miedosos. El miedo intenso ocurre de forma repentina e inesperada.

Síntomas: taquicardias, dolor de pecho, dificultad para respirar, sudoración y temblor, dolores de estómago, cambio de temperatura corporal, calor o frío, mareo, nauseas, adormecimiento de extremidades o cosquilleo en las extremidades.
Los síntomas cognitivos, incluyen miedo a morir o perder el control de la mente, sentimiento como si uno estuviera en un sueño y los sucesos fueran irreales. Los síntomas de pánico a menudo se aceleran rápidamente, en unos 10min y después de varios minutos disminuye gradualmente o de golpe.
Muchas veces los ataques son inesperados, como si ellos vinieran de la nada. Por ejemplo, uno puede estar en casa tranquilamente y de repente tiene un ataque de pánico. A menudo niños y adolescentes evitan situaciones en las cuales ya han experimentado un ataque de pánico en el pasado. Para un niño o un adolescente la vida se vuelve muy restringida, evitando actividades de la vida diaria.

Tratamiento: las estrategias de la Terapia Cognitivo Conductual son eficaces con niños y adolescentes con trastorno de Pánico. A los niños se les enseña diferentes modos de identificar y cambiar modelos de pensamiento que perpetuán su miedo. Aprenden a identificar los pensamientos automáticos ansiosos que desencadenan sentimientos físicos de pánico y aprenden a cambiarlos. La terapia enseña a pensar sanamente. Una de las técnicas es la Terapia de Exposición. Se les enseñan diferentes técnicas para reducir esos miedos que les provocan ansiedad. Con la guía de un terapeuta, a los niños se les enseña a utilizar sus habilidades para entrar en situaciones que han sentido miedo anteriormente o que han evitado, y se les enseña a superar esas situaciones.

 

7. Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)

Es un Trastorno de Ansiedad donde se dan recurrentes obsesiones (pensamientos intrusivos) y compulsiones (conducta repetitiva) que causan importante estrés o incapacidad en la vida diaria. Las obsesiones más comunes son sobre la limpieza, duda de uno mismo, el orden, o impulsos agresivos. Normalmente, el niño con obsesiones intenta neutralizar esos pensamientos obsesivos con otros pensamientos o acciones (una compulsión). Las compulsiones son conducta repetitivas o actos mentales (por ejemplo, lavarse las manos varias veces seguidas o muy frecuentemente, ordenar en exceso, chequear repetidas veces, repetir palabras silenciosamente), el objeto de ello es reducir la ansiedad o prevenirla.

Síntomas: las obsesiones y las compulsiones causan estrés, consumen tiempo, y pueden interferir de modo significativo el funcionamiento en la escuela o en actividades sociales. Las intrusiones obsesivas pueden distraer y los niños pueden terminar teniendo dificultades en las tareas de la escuela u otras actividades. Los niños pueden evitar objetos o situaciones que provocan obsesiones o compulsiones.

Tratamiento: las estrategias de tratamiento más comunes son la Exposición y Prevención de respuesta. Encarando situaciones de miedo, la Exposición sobre pruebas repetidas, la ansiedad se reduce o se acostumbra. El principio de Respuesta de Prevención significa que a los niños se les enseña a parar la conducta de ritual que reduce la ansiedad, como lavarse tres veces seguidas las manos en veinte ocasiones en un día. Se va reduciendo el número de veces que se lava en un día gradualmente a medida que se logran los objetivos. Los padres se deben implicar para ayudar a sus hijos a que el tratamiento sea eficaz. Se emplean estrategias para enseñar a los niños a desafiar y cambiar sus pensamientos obsesivos. Las recompensas como felicitaciones por sus logros son importantes como refuerzo. Cada vez más, los profesionales incorporan la terapia familiar en sus protocolos de tratamiento, porque las relaciones con la familia son fundamentales para su recuperación.

 

8. Trastorno por Estrés Postraumático (TEP)

Los niños que han sufrido algún tipo de abuso (maltrato físico o trato agresivo continuo, o abuso sexual) o han estado expuestos a situaciones de riesgo de muerte, accidentes o fenómenos dramáticos naturales (inundaciones, terremotos, huracanes) o potencialmente traumáticos (atentados, guerras, secuestros, incendios, pueden presentar síntomas de ansiedad y depresión. Sin embargo, un mismo suceso puede desencadenar el trastorno en algunas personas y no en otras.
Los niños con trastorno de estrés postraumático suelen reexperimentar el trauma con recuerdos persistentes o flashbacks relacionados con el trauma, imágenes, pesadillas; evitan estímulos que les recuerde el trauma. Estos niños pueden presentar bloqueo emocional, lo que les lleva a un desapego y pérdida de interés en sus actividades cotidianas.

Síntomas: Impulsividad, perturbaciones del sueño, irritabilidad, ataques de rabia, dificultad de concentrarse y reacciones de sobresalto, problemas de atención, insensibilidad emocional, evitación social, disociación, juego agresivo; fracaso escolar y desarrollo retrasado. Los síntomas pueden ser muy distintos de un niño a otro.
Los síntomas de trastorno de estrés postraumático pueden ser muy similares a otros trastornos neuropsiquiátricos en los niños, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o depresión, por lo cual el profesional debe ser muy cuidadoso en el diagnóstico.

Tratamiento: En cuanto al tratamiento es importante distinguir entre un solo trauma, como un accidente de tráfico, y el trauma crónico, como el abuso crónico. En el caso de trauma crónico los síntomas son mayores y de más difícil tratamiento. La Terapia Familiar Sistémica trabaja con buenos resultados en niños con TEP, también la Terapia de Grupo, Musicoterapia y Terapias de Movimiento y Roleplaying entre otras terapias.
La terapia cognitivo-conductual es una de las intervenciones terapéuticas más efectiva en niños y adolescentes. Para niños con trauma crónico es difícil de aplicar. Informar a la familia y al niño sobre los síntomas después de un trauma ayuda a reducir la ansiedad. Es esencial encontrar un equipo profesional que tenga experiencia con niños traumatizados.

TERAPIA COGNITIVO –CONDUCTUAL en niños con Trastorno de Ansiedad

Puntos básicos en la Terapia Cognitivo-Conductual:

1. Educación conjunta del niño y adolescente con sus padres sobre el trastorno y su tratamiento.

2. Aprendizaje de técnicas para el control de los síntomas, técnicas de relajación y autoevaluación.

3. Cambio de pensamientos negativos.

4. Exposición a objetos o situaciones temidas y desensibilización gradual.

5. Prevención de recaídas a través de sesiones de repaso e implicación de la escuela en el proceso del tratamiento.

Intervenciones familiares

Las familias juegan un rol esencial en el desarrollo y mantenimiento de los trastornos de ansiedad. Se suele agregar en la terapia intervenciones que mejoran las relaciones paterno-filiales, el fortalecimiento de la resolución de problemas familiares, la reducción de ansiedad parental y el fortalecimiento de las habilidades de los padres para reforzar un afrontamiento adaptativo y la autonomía de los niños.
Las intervenciones con terapia cognitivo conductual sueles incorporar a los padres en los procesos terapéuticos. En la Terapia Familiar se tiene en cuenta las interacciones afectivas en la familia, los procesos de aprendizaje padres y hijo, los estilos conductuales y de temperamento de todos los miembros de la familia, las relaciones entre los diferentes miembros de la familia nuclear.