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En muchas ocasiones, nos encontramos ante situaciones que nos exigen más de lo habitual y con presiones añadidas por falta de tiempo o por riesgo a perder una oportunidad. Son situaciones estresantes que nos desbordan y logran hacernos perder el control. Como puede ser las exigencias excesiva de un cliente en el trabajo por terminar antes un producto. Si además nos encontramos en una relación donde no podemos contar con el soporte emocional porque esa relación no está pasando por sus mejores momentos, nos encontramos finalmente con una gran carga negativa en nuestro interior. Esa potente energía interior que irá creciendo cada día, se liberará pero, muy probablemente, no del modo más saludable.

El panorama que se nos presenta es el de una persona comportándose impulsivamente creyendo que podrá lograr cierta paz interior. Es probable que su comportamiento sea más agresivo y ofensivo, discutir levantando la voz, insultos, mentiras para justificarse…, que actúe de forma compulsiva en sus compras, que reaccione con brusquedad y a la defensiva ante un incidente sin importancia con el vecino, que abandone su práctica semanal de ejercicio, que coma compulsivamente…

Un bucle negativo empieza a dominar nuestras vidas. Y la impulsividad y la agresividad son protagonistas diarias. También te puede interesar 

Cuanta veces nos hemos arrepentido al día siguiente de una fuerte discusión con la pareja, por haber dicho palabras ofensivas, agresivas, llenas de rencor, ira y miedo? Cuántas veces no hemos podido volver atrás como una máquina del tiempo y evitar lo inevitable? Por ejemplo, empezamos una discusión con nuestra pareja porque sentimos que ya no nos da el mismo afecto, porque la sentimos lejos. Pero esa discusión va subiendo de tono y nos encontramos sin ningún control emocional y empezamos a hacer lo contrario de lo que queríamos, nuestra pareja se aleja más y más.

Emociones y pensamientos se mezclan en situaciones límites y confusas. Percibimos y valoramos las conductas a través de ese velo emocional que es la ira. Dejamos de oír y ver las señales que nos dicen que estamos equivocados, como cuando damos por cierto que nuestra pareja quiere herirnos en una discusión doméstica o cuando un compañero de trabajo no puede ayudarnos en una tarea determinada. También te puede interesar 

Aprender a no actuar impulsivamente ni agresivamente , analizar la situación que nos ha llevado a ese estado de rabia contenida, razonar con la cabeza sin la interferencia de la ira, todo eso no se resuelve de un día a otro pero sí se puede empezar a resolver.

Es en momentos de calma es cuando podemos pensar: es la Intolerancia a la Frustración o una baja Autoestima lo que me lleva a actuar impulsivamente y con agresividad? Analizar nuestras emociones es un importante trabajo que a todos nos conviene hacer. Cuestionarse uno mismo y plantearse cuánto hay de mí en lo que yo veo. Siento al otro nervioso y tenso y con ganas de conflicto con lo cual ya me preparo para una buena defensa, me anticipo y termino atacando yo primero. Pero… Y si era producto de mi imaginación y me equivoqué en creer adivinar esa agresividad del otro? Y si en realidad era mi temor a ser rechazo? O era el estrés que llevo dentro que explotó en forma de ira y me creé un atacante para justificar mi agresión?…Cuestionarse es un gran paso adelante en ese deseo de lograr el Autocontrol Emocional.

Una buena opción será que la próxima vez nos detengamos unos segundos antes de actuar y pensemos un poco en cómo nos sentimos, qué nos lo produjo, cuanto de realidad hay en lo que percibimos. Tomar aire, respirar y después actuar.

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Practicar la relajación diariamente nos ayudara a serenarnos y poder ejercer mayor control emocional ante una situación de estrés. Podremos razonar más sabiamente y menos impulsivamente.

El ejercicio físico es siempre necesario para llevar una vida saludable y en este tema que abordamos ahora, más todavía. Al menos dos días de ejercicio intenso, es recomendable.

No se trata ya de ganar peleas a golpes de gritos y palabras ofensivas. O actuar impulsivamente como vía de escape ante situaciones que no tolero. Se trata de ganar la pelea más difícil que es aprender a vivir en armonía y paz y estar un poco más cerca de la felicidad. Sin autocontrol emocional resulta imposible.